Esta carta nos está hablando de decisiones negativas que están afectando nuestra vida, habla de no estar fluyendo al ritmo de la vida, pero también donde nosotros nos estamos estancando bajo nuestra propia falta de decisiones y de adaptabilidad con los cambios que se presentan desde afuera. Hay movimiento, solo que parece que no quieres pertenecer a él. Sentimiento de mala suerte o que algunas cosas no funcionan de la forma en la que tú quieres, debes recordar que es de suma importancia leerla junto con las cartas que están alrededor de ésta.

Imagina una rueda que está o girando al revés, o está estancada o simplemente imagina un carro en media carretera con una llanta ponchada: esa es la rueda de la fortuna. Algo está incapacitando este movimiento. No es una carta maléfica, pues en el peor de los casos retarda las cosas posponiendo su realización a un próximo ciclo, a una posterior programación de los acontecimientos, pues todavía no era el momento oportuno de llevarlos a término y nos habíamos precipitado.
No debemos olvidar que su movimiento, sin dejar de ser aparentemente imprevisible, es irreversible tanto en la subida como en la bajada, y en este último caso nos enseña que antes de volver a ir a la cima y de conseguir todo aquello que quieres, primero debemos pagar la culpa de anteriores errores y aprender a corregirlos.
Recuerda que siempre la rueda gira en base a nuestras palabras, acciones y pensamientos. Quizá esa rueda ponchada se ponchó por una buena razón, tal vez debías llegar a una hora distinta a la planeada, debes aceptar el cambio, rehusarse sólo hará peor las cosas. No caigas en la desesperación, debes conservar la luz del amor y de la esperanza. No es momento de tomar riesgos enormes, aquí cualquier cosa podría suceder.