
La primera es que El diablo, en este caso, nos puede hablar de algo positivo, y con eso nos referimos a un punto donde nuestro Diablo y oscuridad están siendo reconocidas y ya estamos comenzando a salir de un momento difícil de nuestras vidas donde lidiábamos con él, donde te liberas de aquello que te mantenía en cadenas. Es decir, las cosas que tanto nos molestaban o el periodo difícil ya se está terminando, estamos rompiendo y venciendo las cosas que nos atan y nos acercamos a la liberación. Este es un buen augurio y un gran significado para reconocer que ya estamos soltando una lucha que tenía mucho tiempo.
La otra opción es una donde ahora te está conduciendo la estupidez, la imprudencia y aunque ya sepas cuál es tu oscuridad y lo que te está moviendo bajo el miedo, aún lo sigues alimentando y peor aún, lo ignoras. Te daré un consejo real y no robotizado: Personalmente las cartas hablan bajo energía, sensaciones y se apoyan de las que están rodeadas. Yo te aconsejo que te dejes guiar por lo que sientes, porque el Diablo, como sabes… Es ingenioso. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, y energéticamente sabemos que esta energía de la oscuridad puede ser trucosa y engañosa. El Diablo no es una carta sencilla y eso no cambia cuando está invertida, porque puede ser que ya tienes mucho tiempo siendo esclavo de la misma cosa, o bien, que ya estás de salida y reconociendo unas cadenas que ya se están removiendo.
Puede anunciar divorcios, rupturas, engaños o simplemente tentaciones que están bloqueadas más que nunca, e incluso hábitos que antes eran ya dañinos para ti, quizá ahora se vuelvan muy autodestructivos.