
La carta muestra el destello de un relámpago que azota La Torre, derribando su corona. Este tipo de corona, cerrada en la parte superior, indica que no se reconoce ningún poder superior al propio. Ello hace que La Torre se convierta en un símbolo de glorificación. El relámpago simboliza un “Accidente” tomado como si del dedo de Dios se tratara, porque bien, el nombre de esta carta en el Tarot de Marsella es “La Maison Dieu” que significa La Casa de Dios.
El Relámpago simboliza un acontecimiento externo, algo que viene a influenciar en nuestra sólida torre haciéndonos caer de ella, puede no solo significar que algo de afuera puede destruir nuestros planes o cambiar el rumbo de algo, sino que también podría perfectamente ser un destello de inspiración que de pronto nos revela qué equivocadas que eran nuestras antiguas ideas y cuánto nos hemos en realidad construido sobre arena, y no torres como creíamos haber hecho.
Esta carta significa cambios bruscos, destrucción de algún plan o bien, separación, corte y final de una relación amorosa, amistad, trabajo, etc. Estos cambios son normales en muchos procesos de despertar espiritual, de cambio de hábitos o de reestructuración de ideas, pues representa cómo algo viene a derrumbar varias ideas para que comiencen a crecer ideas nuevas.
Astrológicamente, la carta que representa esta carta es el planeta marte que incita a la acción y al movimiento. Recuerda que Marte antiguamente era conocido como “El Dios de la guerra”
Esta carta anuncia que algo que has construido, pensado, planificado o creado en algún momento, se desmorona, no tiene qué ser literalmente con algo físico, sino con algunos planes o propósitos también. Las cosas no son catastróficas o malas, de hecho, saldrás muy bien de esta pues sabemos que en este camino de los Arcanos solamente estamos atravesando la noche más oscura del camino, para al final recordar que siempre amanece y que todo va a estar bien.
La Torre también habla de la liberación de la esclavitud, no siempre es una carta mala, sino que, si tú estuvieras en un trabajo que no te hace feliz, esta carta sería muy incómoda al plantearte que un despido es inminente, pero también es una liberación para ti, pues te llevará a una libertad y un despertar, te movería de una zona cómoda que quizá, era el bloqueo que necesitabas remover. Como dice la frase:
“Bendita sea la incomodidad que nos hace mover de donde ya no pertenecemos”.
El Diablo representaba una esclavitud sobre alguna persona, hábito o situación. Aquí por fin obtenemos esa liberación de las cadenas, que claramente no es fácil ni cómodo recibir este golpe de fuera para dejar La Torre, pero es necesario. La torre habla de la ruptura de esas cadenas que nos hemos impuesto. Esta es una experiencia que nos enseña cuán frágiles pueden ser nuestros planes e ideas, pero es completamente necesaria para nuestro crecimiento.
La Torre representa algún suceso en la vida que no está yendo bien y quizá a punto de, o en plena destrucción.Habla de un peligro potencial que traerá cambios de algún tipo, pero tienes que recordar que en algún momento caes y te conviertes en el siguiente arcano, que es La Estrella, donde comienza a renacer la esperanza.
Esta carta también es destructora de máscaras, representa cuando algo sobre ti que estuviste construyendo por mucho tiempo como alguna barrera de protección en el corazón, algunas ideas para defenderte o formas de pensar que solamente quedaban en una época hace varios años: todo eso se rompe. Incluyendo pensamientos sobre alguien más, personales e incluso deseos sexuales que siempre escondiste o reprimías de alguna forma salen a la luz o se ven agitadas por esta energía que hace poner todo en riesgo para finalmente tirar una máscara.

Si no crees que haya una situación así, La Torre te pide que trates de quitarte la venda de los ojos y busques en qué aspectos de tu vida sientes que estás esclavizado o atado y que quieras desde hace tiempo abandonar, destruir y sacar. La carta de La Torre es muy buena cuando alguien necesita liberarse de alguien o de algo, dependiendo de cómo lo veas, pero al final todo este proceso nos llevará a una liberación más amplia con El Mundo. Representa el sentimiento de seguridad que dejamos atrás cuando nuestra curiosidad nos llevó a abrirnos a explorar el mundo. Como resultado, La Torre nos dice que algo a lo que nos hemos aferrado y que en un tiempo tuvo su razón de ser se ha vuelto demasiado limitado, ingenuo o caduco, convirtiéndose finalmente en una prisión. Puedes ver incluso el cambio tan contrastante comparando la carta del IV de Bastos con La Torre, encontrarás la diferencia entre un castillo donde todo es armonioso y familiar, a uno donde las cosas ya deben tomar un cambio. Esta carta simboliza el colapso de una estrecha visión del mundo, de una escala de valores desfasada o de una actitud demasiado ingenua, de una falsa imagen de nosotros mismo o la liberación de condiciones restrictivas. ¿No suena tan mala ahora, o sí? Quizá todos necesitamos en algún momento de nuestras vidas esta energía. Si llegase a encontrarme en una situación donde todo es una máscara, una ilusión y necesito salir de ese lugar para despertar todo mi potencial: bienvenido sea el cambio.
Solemos experimentar con temor e incluso como una catástrofe la revolución que La Torre representa, pero solamente con el tiempo y con un análisis retrospectivo, reconocemos la liberación que este arcano trae consigo.Hasta este punto podrás darte cuenta de uno de los nombres que yo utilizo para esta carta.
LA TORRE ES LA CARTA DE LA LIBERACIÓN
El azote del relámpago siempre significa un cambio repentino que hace que se desplomen las que hasta ese momento eran nuestras certezas. Puede ser una repentina separación o el derrumbe de nuestra propia imagen. Imagina y recuerda en algún momento cuán firme estabas con una idea que no tenía sentido, cuántas personas se han permanecido necias con una persona que no los hacía felices, o un trabajo que solamente los destruía, pero ahí seguían insistiendo en más de lo mismo. Todos nosotros amamos las imágenes que nos hacemos de la realidad, mucho más aún que la realidad misma. Esta es la torre, ocurre con las ideas que hemos dejado atrás y que considerábamos verdaderas por nuestro pensamiento y alimentadas de recuerdos, deseos, miedos, etc. Preferimos aferrarnos a los conceptos confortables, y sobre todo familiares. Y aquí es cuando se derrumba el bello palacio o la Torre de Marfil en la que el ego ha llegado a encontrarse tan cómodo, como si de su propia casa se tratara, descubre que la realidad es completamente diferente a lo que había imaginado. Esto es la Torre.
Las ideas a las que nos aferramos no son necesariamente las que nos hacen felices: pueden también provocarnos sufrimiento. La Torre abre las puertas a una inmensa verdad, al permitir que caiga un viejo sistema de valores cargado de condicionamientos.
No es una carta negativa, es una carta necesaria que nadie quiere experimentar pero que es necesaria para el crecimiento.