He aquí la representación de las emociones y de la intuición. El número 2 habla de dualidad, paciencia y cooperación. Cuando aparece La Sacerdotisa (o Papisa) en nuestras vidas, indica que estamos pasando un periodo de muchos sueños, andamos más cansados de lo normal y en cierta manera nos apetece estar solos y comprender las cosas más despacio y profundamente.
Existen dos pilares junto a ella, que simbolizan la dualidad, lo claro y lo oscuro. Ella nos puede llevar a lo más profundo de nuestro ser, El tapiz detrás de ella bloquea la visión a los curiosos, no todos pueden ver lo que ella hace, sólo unos pocos, sólo los que ya están iniciados pueden acceder a sus secretos. Ella nos transmite el mensaje de que todo tiene su tiempo justo, y de que las cosas deben ocurrir sin nuestra intervención prematura.

Los dos pilares llevan las letras B y J, haciendo una referencia al pasaje bíblico del primer templo de Jerusalén. Su trono se encuentra en el centro de esta polaridad dejando claro que ambos extremos son igualmente importantes para ella. La Suma Sacerdotisa no separa ni evalúa, porque sabe que ambos polos forman parte de la unidad. Podríamos leer B y J como Baal y Yahvé. Baal era esposo de Astarté, la poderosa Reina de los Cielos semítica, representada por la Luna, símbolo de la noche. Yahvé (Jehová), el Dios del Antiguo Testamento, era adorado como dios de la luz.
Conoce todas las historias, todos los símbolos, reconoce los ecos del Misterio y nos acerca a él a través del único lenguaje con que éste se manifiesta: el lenguaje simbólico de los mitos, los cuentos, la poesía y los conjuros. Ella consigue quedarse lo suficientemente quieta para escuchar a los pájaros y los árboles, al viento y las personas. Ella pide que prestemos atención a nuestra alma. Para acercarse a ella hay que leer, escuchar música y sentarse en silencio. La totalidad sólo puede ser alcanzada cuando la luz y la oscuridad celebran su unión más allá de cualquier limitación o valoración.
Actividad: La contemplación y la meditación.
El mismo concepto se expresa también en su corona, en la que aparecen las tres fases de la Luna, creciente, llena y menguante, y que nos habla de la conciencia lunar y de los ciclos naturales. Esto es exactamente lo que la carta representa. La luz indirecta de la Luna nos permite percibir las cosas, y si bien no ofrece la misma claridad que el Sol, es capaz de llegar hasta esas zonas de oscuridad que eluden la conciencia solar, ya que desaparecen con los primeros rayos de luz al amanecer. Ella aguarda para el momento adecuado, es el silencio.
El lugar que representa La Sacerdotisa es Intimidad, sitio muy tranquilo. La sacerdotisa dice que por ahora no tomes ninguna decisión, espera y medita al respecto. Tómate tu tiempo y aléjate mentalmente de la situación.
Esta carta viene a decirte que es buen momento para mirar hacia adentro, escuchar tu intuición. Que encuentres en el mundo místico las respuestas que estás buscando, nos indica que estás en momento de reflexión y espera, o bien, te hace la invitación. Explora tu potencial y deja el razonamiento de lado, esta mujer lo sabe todo debido al poder de su intuición y conexión con su espiritualidad, no necesita razonar. Parece que las respuestas que necesitas vienen de ahí: del mundo espiritual, no desde tu lógica. Ella custodia el origen y el fin, pero no los controla. Ella aguarda. La Sacerdotisa es cálida y maternal, es la gran madre, preñada con el mundo de la forma, lista para “dar a luz”, toda la abundancia de la tierra.
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La sacerdotisa representa indudablemente a la virgen María y a su parte purificada, virgen, limpia e intocable. Dicha parte que todos tenemos dentro de nosotros, pues recordemos que en algún momento todos tenemos una parte “virgen” en nuestro ser.
Si te sientes insegura y desconfiada, ella dice que debes esperar y tener paciencia. Esta carta es muy poderosa a nivel espiritual y nos muestra una respuesta positiva.