¿Alguna vez has visto al Papa en su papamóvil? ¿A los presidentes en su limusina o su carro lleno de guardias de seguridad mientras saluda a la gente? ¿A los famosos que se asoman para saludar en alguna alfombra roja? Bueno, si es así. Ya conoces la energía de El Carro.

El carro, ¿Te das cuenta de que la decisión anterior con Los Enamorados ya fue tomada? Aquí todos sabemos que el carro indica éxito. Sin más ni menos, pero veamos a dónde se dirige y qué hay detrás de esta carta tan próspera. Tienes qué recordar que desde el punto de vista de la Cábala, el Número 7 tiene relación con la palabra: “Victoria”.
Si El Carro llegó es en definitiva una gran señal que marca un nuevo rumbo, éxito, creación y empoderamiento, es un SÍ definitivo, carta positiva que tomes acción y el rumbo hacia aquella energía de amor y seguridad que tanto has pedido. Entrega triunfo y victoria, realización de cualquier proyecto y encaminarse hacia la verdad misma, pero una cosa que noto en todas las páginas de información, y te lo comparto: No confundas el vehículo con la meta. Aquí nos habla de acción, movimiento, toda la actitud que se necesita… Pero el destino aún lo desconocemos, por ahora, nos refleja seguridad y éxito en tu caminar, lo cual es increíble. Por sí sola, está perfecto. Siempre revisa que cartas lo acompañan, una persona puede confiar con el carro en su proyecto, revisar siempre su destino también es importante.
Se presenta cuando estamos en el camino hacia el éxito
El carro se prepara para salir con sus aventuras y disfrutar. Esta carta te pide que mantengas enfoques y no te descarriles, que continues el camino que estás transitando, vas muy bien y es el camino correcto a seguir, un camino alineado con tu espíritu. Estás en fuerza y en control. Puede representar mudanzas, viajes que se aproximan y movimiento en general.
Es una carta de dirección. Nos habla de éxito absoluto, sin ninguna duda. Nos habla de victoria y éxito, lo que vemos es a una persona tirando de un carro volteándonos a ver directo a nosotros, como si lo que refleja inmediatamente sería seguridad y confianza en uno mismo, autoestima. Podemos ver en su vestimenta dos lunas haciendo referencia a su planeta y una ciudad en el fondo recordándonos a Cáncer, el signo del zodíaco más reconocido por la unión con el hogar.
Las esfinges representan las luces y las sombras ya dominadas, es como si por fin hemos hecho paces con nuestras luces y sombras. Sin dar mayores explicaciones…Fíjate en sus hombros, pareciera como si tuviera los rostros de la luna, que simboliza a la Diosa de los Cielos. Waite (el creador de este mazo) llamó Urim y Thtunmin a estas máscaras, que se mencionan en numerosos sitios del Antiguo Testamento (Éxodo 28:30, Deuteronomio 33:8 y Ezra 2:63). Aparentemente, eran instrumentos oraculares de los grandes sacerdotes del antiguo pueblo de Israel, donde los usaban para celebrar a la gran Diosa
Cuando observamos los arcanos mayores que hemos recorrido hasta ahora, te das cuenta de que la única carta que en realidad representa victoria total, hasta ahora, es esta. Nos llena de un proceso de maduración; las lecciones de las cartas anteriores han sido integradas. El periodo del adolescente, de la búsqueda de uno mismo, de ver qué es lo que nos gusta e ir a por ello, ya pasó.
Te cuento un secreto…¿Ves ese símbolo que está justo en medio de las esfinges? Ese que está debajo de las Alas, justo ese que parece una mancuerna. Eso en realidad se llama Lingam y Yoni.
En referencia a Shiva, el principio Masculino y a Parvati, el principio femenino. Esa figura representa la unión del Masculino y del Femenino. Haciendo referencia a un mito hindú sobre Shiva destruyendo una ciudad… Pero eso es otra historia. Lo que nos habla es de la sexualidad firme, habla de que El Carro ya controla su propia sexualidad.
Continúan apareciendo figuras dobles (los dos caballos, las dos caras de los hombres, las dos ruedas, los dos pares de columnas) que siguen haciendo referencia a nuestras partes internas que tiran cada una en direcciones opuestas. Quizá se trata del deber y el querer, el querer y el no querer, el sacrificarse y el entregarse, el quiero y no puedo, o el puedo y no quiero, el consciente y el inconsciente…

Lo que impulsa al carro es la gran fuerza de la vida.
Aquí el carro ya no tiene que esperar a un ángel, ni tampoco preguntárselo a El papa. El enamorado de antes ya no tiene dudas para ponerse en marcha, ahora sabe lo que quiere. El Carro nos dice que el paraíso de la infancia, la unidad inconscientemente experimentada, ha llegado a su fin, con la resuelta decisión de la carta anterior (Los Amantes).
Es momento de seguir tomando la actitud alegre para actuar en base a la firmeza, hasta este punto ya no te ves tentado por nada: Sabes lo que quieres.
Ponte en el papel del Carro: has dejado la infancia. Es hora de madurar y moverte hacia donde tu interior te ha indicado. El número 7 es un número sagrado, el 7 es etapa de creación. Aquí vemos que, como El Mago, el conductor del carro también porta una varita mágica, pero aquí ya no la eleva, sino que la tiene bajo su propio dominio y control. Ya está bajo control en la tierra. Y hablando de la tierra… Date cuenta de que en realidad no podemos ver las ruedas del carro, y eso es porque están en la parte trasera, en el agua, dando referencia a que el movimiento sale de sus emociones bien firmes y controladas, de su inconsciente.
Por lo tanto, date cuenta de que lo que estamos viendo aquí, en esta carta, es la integración de todas las anteriores. Eso es algo que debes observar para de verdad conocer la carta, mírala bien:
- La Varita o El basto, indican a El Mago.
- El agua, las esfinges y el velo simbolizan a La Sacerdotisa.
- Las estrellas nos recuerdan a la corona de estrellas de La Emperatriz.
- Las dos ciudades nos muestran a El Emperador
- Las mangas a El Hierofante.
El Carro nos dice que el paraíso de la infancia, la unidad inconscientemente experimentada, ha llegado a su fin, con la resuelta decisión de la carta anterior, y ahora estas esfinges nos recuerdan a la polaridad de lo que creemos saber y no saber estará presente.