El Ermitaño, una carta de interior al igual que la Sacerdotisa. El Ermitaño parece que está mirando y caminando lentamente hacia la izquierda, totalmente de perfil.
Sostiene una linterna y la protege con su manto, indicando que debe guiarse por la luz de la verdad, luz que sólo puede estar presente cuando uno reconoce su interior, pues como está subiendo una montaña o en camino a algún refugio en la intemperie, no tardaría la lámpara en apagarse. El ermitaño puedes identificarlo como el filósofo Diógenes, como el maestro, el anciano sabio, el maestro zen, en definitiva, aquél que se ha retirado a un lugar lejano y que luego compartirá su sabiduría con la humanidad.
El Ermitaño nos pide que salgamos de los ruidos de la ciudad y que entremos a nuestro interior. Quiere que miremos hacia el pasado para que así aprendamos de las experiencias. Este arcano es la promesa de que en lo más profundo del túnel hay una pequeña Luz. Fíjate que El Loco al inicio apenas y se daba cuenta de que tenía un bastón, ahora con El Ermitaño, ha aprendido a usar la vara y le sirve para apoyarse y andar: ya tiene experiencia.
“El que calla es un sabio, y el que calla aun teniendo la razón es un iluminado”.
El Ermitaño camina despacio, con humildad, apoyándonos a cada paso para avanzar poco a poco. Es el momento de buscarse. Nos habla de la soledad, las cosas del pasado.
El Ermitaño si te pudiera decir algo te diría que no permitas que sea una crisis pobre, que al final hay un tesoro único y detrás de todo esto hay una enseñanza. Necesitas verte más a ti mismo. Déjate en paz, a veces hay que ir hacia atrás para avanzar. Si te quedan cuestiones pendientes trata de resolverlas, si estás bloqueado necesitas encerrarte y no ver a nadie, aunque no entiendas muy bien por qué. Corta el cordón umbilical con el exterior y hazte una pregunta:
¿Cuál es la lección de esta experiencia?
Confía en el tiempo y aprovéchalo para conocerte y aceptarte, investiga un poco más sobre ti, dale espacio a tus zonas oscuras y luminosas sabiendo que unas no pueden existir sin las otras. Respeta tu necesidad de soledad. Avisa a quienes te quieren que te retiras por un tiempo. Confía en el tiempo.
El nueve es el número de la gestación y simboliza la coronación de una tarea y el fin de una etapa antes de llegar al diez, de volver a la unidad; hacia el conocimiento total que encontraremos con la rueda de la fortuna. La lámpara simboliza la inteligencia y el espíritu, así como su claridad y la luz de Dios que va guiando a El Ermitaño. Esta carta, como todos los ancianos y barbones que vemos en el tarot, que son pocos, como El Emperador, El Sumo Sacerdote, nos habla de una persona mayor y llena de sabiduría. Cuando no se refiere a personas lo hace al tiempo, el esfuerzo a la tradición, la vejez, la soledad, la espera y la búsqueda del conocimiento.
Todo esto nos habla de que el consultante, o bien, tú mismo estás en una fase de introspección y todo lo anterior mencionado es el consejo. Debes reconectar con tu interior, con tu propia profundidad y reconocer qué es lo que está dentro de ti y además qué es lo que estás buscando. Todo esto nos habla de un viaje de autodescubrimiento y te pide que contemples exactamente de dónde vienes y hacia dónde te diriges.
Uno de sus consejos en definitiva es alejarte, tú decidirás e incluso por las cartas que lo acompañen, sabrás de qué exactamente tienes qué alejarte. Esta es la carta de un hombre sabio, pero no quiere decir que no sea amoroso o comprensivo, más bien ha decidido resguardarse.
Sabiduría, Consciencia, Conocimiento.

Si nos habla de tiempo, habla de un tiempo que avanza lentamente, es momento de reflexión. La situación avanzará, pero lentamente, la soledad y el dejar es un papel esencial para que las cosas sucedan.
Si hablamos de una predicción nos muestra a un personaje como este que entrará en nuestras vidas, pero no solamente puede ser una persona, sino, así como en los cuentos de hadas llega el gran maestro sabio a entregarnos un poder especial, una varita, o algo mágico, aquí también puede llegar un Ermitaño en alguna frase, canción, regalo, etc.
El significado de esta carta, principalmente es salirnos del mundo externo con el propósito de activar la mente inconsciente.
Acuérdate del clásico Ermitaño que habita en la edad media, aquel que viaja por las montañas y no habla con nadie, que se dedica a la búsqueda del conocimiento. Esta es una carta muy positiva para aquel que está en crecimiento, habla de experiencia. ¿Sabes quién puede ayudarte a conocer más al ermitaño? Henry David Thoreau, su vida conoce a El Ermitaño.
Te diré cómo puedes ver a El Ermitaño: Solo aquellos que ven al Tarot en dos partes, con La Rueda de La Fortuna como parte intermedia, pueden en verdad ver a El Ermitaño como el período de contemplación antes de que la Rueda de La Vida avance al siguiente nivel. Vemos a El Ermitaño como aquel que abandonó su hogar y se despojó del mundo de las sensaciones para entrar en la mente.